Esto es algo que me sucedió
hace unos meses, mi nombre es Astrid, tengo 18 años,
estoy en el ultimo año de escuela, me considero
una persona muy abierta en lo que a lo sexual se refiere,
he tenido experiencias con chicos y chicas por igual,
no me encasillo en heterosexual o lesbiana, me gusta disfrutar
del sexo, para que se hagan una idea de mi me describiré,
soy de piel morena-clara, mi pelo es negro, me gusta mucho
hacer ejercicio, mi medidas son 91, 62, 92, no son las
medidas perfectas, pero me considero bastante bien.
Estudio en un colegio privado,
exclusivo para "señoritas", dirigido por religiosas,
es bastante estricto, pero muy bueno, soy una estudiante
de regular a buena, no me gusta estudiar en vacaciones,
por eso siempre he tratado de ganar todos los cursos en
el ciclo regular, pero el año pasado, tuve mucho
problemas en el curso de biología, la verdad es
que no me podía concentrar en clase, pues la maestra
es una mujer de 28 años, un poquito mas alta que
yo, mi estatura es de 1.68 m aproximadamente, su nombre
es Elena, su cabello es castaño claro, largo, tiene
un cuerpo hermoso, unos senos no muy grandes, pero si
muy hermosos, redondos, con unos pezones rozados bastante
grandes, unas piernas largas, muy bien torneadas, un abdomen
espectacular, ojos color miel, una carita preciosa, pero
lo mejor es su hermoso trasero, firme, redondo y paradito,
a la clase siempre llegaba muy elegante, por lo general
en falda, un poquito arriba de la rodilla, pero muy pegada,
con lo que su hermoso trasero se resaltaba perfectamente,
siempre en clase me quedaba viéndola sin prestar
atención a lo que decía, y cuando estudiaba
en casa, siempre me recordad de ella, y mi cabeza empezaba
a divagar, a imaginarme a mi con mi maestra, en todas
las cosas que le haría, y en lo rica que debería
de ser en la cama, en fin perdí el curso, nos habíamos
hecho buenas amigas, por lo que le preocupo en especial,
el que yo hubiera perdido, mis padres esta divorciados,
mi papa trabaja fuera de mi ciudad, y mi mama, también
maestra, aprovecha el descanso de clases para irse con
mis abuelos a su casa, cerca del mar, a donde yo también
siempre voy.
Mi mama fue a platicar con
mi maestra, porque debido a que perdí, yo me tenia
que quedar, y como mi abuela estaba enferma, ella tenía
que ir a cuidarla, Elena, a pesar de ser una mujer sumamente
hermosa, aun estaba soltera, vive en un apartamento en
una zona residencial, mi madre no me quería dejar
sola, entre Elena y yo existía confianza y una
amistad, siempre con la distancia alumna maestra, discutiendo
al respecto, Elena le dijo mi mama que si yo quería,
me podía quedar con ella, en su apartamento, y
que ella se encargaría de mi, y de que estudiara,
yo me emocione demasiado, no habían terminado de
discutirlo cuando yo ya había aceptado.
Mi mama se tenía que
ira a los pocos días, así que me mude a
casa de Elena, su apartamento no era muy grande, dos habitaciones,
cocina, sala, comedor, baño, pero si muy bonito
y bien decorado.
Elena era muy amable, nos
hicimos verdaderas amigas, por la noches hablamos de todo,
pero nunca tocamos el tema del sexo, en fin, el curso
duraba tres semanas, las cuales se pasaron volando, y
con mi maestra particular, no tuve problemas en ganar,
pero no tenia ganas de irme, mi madre me llamo para decirme
que me esperaba, Elena tampoco tenía muchas ganas
de que me fuera, pues la pasábamos bien juntas,
y le pidió a mi madre que si me podía quedar
con ella el resto de las vacaciones, a lo que mi mama
accedió. Yo no sabia cuanto más iba a aguantar,
me masturbaba casi todas las noches pensando en Elena,
pero ella no daba pie a proponerle algo, yo me sentía
muy frustrada.
Una noche de viernes, después
de suplicarle salimos a bailar, ella no quería
porque decía que yo era menor, que era su responsabilidad,
pero al final accedió.
En el lugar, conocí
a otra Elena, al llegar, todos la saludaban, era muy popular
en aquel lugar, era muy amiga del dueño del lugar,
nos sentamos en una mesa, y pedimos dos gaseosa, pero
al llegar, le llevaban gratis una botella de ron, Elena
pidió que la devolvieran inmediatamente, pero el
mesero le dijo que era cortesía de la casa.
— No podemos beber,
estas bajo mi responsabilidad— me dijo
— Por favor, por favor—
le suplique,
— Claro que no, no
y no, además eres menor de edad (en ese entonces
tenía 17 años). Ya es ilegal que estés
aquí
— Pero si quiero beber,
lo voy a hacer, y es mejor que lo haga con alguien responsable
como tu
— Bueno, pero solo
uno
— Pero no quiero tomar
sola, vamos, acompáñame— yo sabía
que tal vez con licor podía seducirla
Seguimos bebiendo, platicando,
bailando, hasta que se hizo tarde, llegamos a casa medio
borrachas, riéndonos por todo, entramos a su cuarto
y nos caímos a la cama, yo encima de ella, estuvimos
así un instante, pero no se si por el alcohol,
pero me decidí ha hacerlo, y la besé en
la boca, ella se quedo quieta, luego me empujo hacia un
lado.
— ¿Qué crees que haces? ¿por
que clase de persona me tomas? — se paró
y se puso viendo hacia fuera por la ventana de su habitación.
— Perdona, pero es
que no podía aguantar mas, desde que te vi en clase
me gustas demasiado,
— Estás loca
— Si estoy loca por
ti— me paré, me acerqué a ella, y
la abracé por la cintura
— Estás borracha,
— No es el alcohol,
eres tu— y le metí las manos por debajo de
la blusa
— Suéltame,
es una locura— me quitó las manos y se sentó
en la cama, viendo para otro lado
— ¿Qué?
¿acaso no te gusto? ¿acaso soy fea? —
dije mientras ponía una cara de niña triste
— No eres parada nada
fea, pero eres solo una niña, y además mi
alumna
— Pero soy una niña
que te gusta, si me dejas te puedo demostrar que no soy
tan niña, que me puedo comportar como una verdadera
mujer— le dije esto mientras me quitaba la blusa
— ¿Qué
haces? vístete y vete a dormir— se paro de
nuevo y volvió a irse junto a la ventana, pude
notar que estaba bastante nerviosa, y que si realmente
hubiera querido que me fuera, ella misma me tomaría
del brazo y me sacaría
Me quité el pantalón,
y el brassiere, quedando únicamente con una pequeña
tanguita, me acerqué a ella, le desabotoné
la falda, y esta callo al suelo, me agache y empecé
a besarle los pies, las piernas, hasta llegar su trasero,
donde me detuve, ella llevaba un calzoncito rozado muy
lindo, se lo corrí un poquito a lado, y le besaba
las nalgas, con una mano me tocaba mi chochita, y con
la otra trataba de llegar a la de Elena, al ver para arriba,
vi como ella se apoyaba en el balcón.
Se volteo, yo me quite la
tanga, luego hice lo mismo con su calzoncito, puede ver
esa hermosa chochita que por tanto tiempo solo pude imaginar,
estaba perfectamente depiladita, con solo una línea
de bello sobre ella, empecé a lamerla, comerla
besarla, jugueteaba su clítoris con mi lengua,
y le daba leves mordisco a sus labios, ella se quito la
blusa y el brassiere, y empezó a juguetear con
su senos, emitía pequeños gemidos que a
mi me ponían a mil, con mi otra mano me masturba,
estaba por correrme, ella me paró, quedamos frente
a frente.
— Estas loca mi niña—
me dijo, luego de esto nos dimos un largo y apasionado
beso, su lengua recorría toda mi boca, yo trataba
de hacer lo mismo, luego me tomo de la mano y me llevo
a la cama, me empujo, yo abrí las piernas, ella
se hincó en el suelo y comenzó a hacerme
uno de las mejores chupadas de mi vida, en verdad sabia
como hacerlo, no pude resistir mas y exploté en
un orgasmo, ella trato de no desperdiciar nada, se acercó
a mi y me dió a beber de mis propios jugos.
— Compórtate como mujer, como lo prometiste
y hazme acabar
Estaba totalmente sorprendida,
esta era otra Elena, era una verdadera leona en la cama,
ni en mis fantasías era tan delicioso, puse mi
cabeza entre sus muslos, y empecé mi trabajo, ella
tampoco tardó mucho en acabar, sus fluidos salían
a montones, empapando toda mi cara, luego ella lamió
toda mi cara, nos besamos y nos quedamos dormidas.
Al siguiente día,
me desperté antes que Elena, y me fui a duchar,
tenia poco tiempo en la ducha, cuando sentí entrar
a Elena, se metió ala ducha, y me abrazo por la
espalda, no cruzamos palabra, me beso el cuello, la espalda,
hasta llegar a mi trasero, separo mis nalgas y empezó
a lamerme el ano, su lengua recorría todo mi orificio
trasero, se paró y se alejó.
Yo voltee y vi como se metía
dos dedos en su vagina, luego se me pegó, me volvió
a separar las nalgas, y comenzó a meterme primero
un dedo, luego dos entre el ano, esto realmente me gustaba
mucho, yo no era virgen del ano, pero al ver a Elena cogerme
por detrás, realmente me excitaba. Pasamos así
un ratito, luego saco los dedos y los lamió, me
los dio a lamer a mí.
Salimos de la ducha, fuimos
al cuarto, ella saco un par de consoladores, yo me acosté
boca arriba y ella encima de mi, en posición de
69, ella me comenzó a lamer, y luego me metió
el consolador en mi chochita, era riquísimo, mientras
me cogía me lamía, yo por mi parte hacía
lo mismo, le empecé a hacer sexo oral, y a meterle
el consolador, pero mi excitación era mucha y terminé
mucho mas rápido que ella.
Ella se levantó, yo
me paré, se puso en cuatro, me puse detrás
de ella, le comencé a lamer la vagina, llegando
hasta el ano, y le metí el consolador en la vagina,
Elena gemía y se retorcía de placer, luego
lo saque y lo puse en la entrada de su culo, me pidió
que le pusiera un poco de crema, porque no era tan experimentada
en el sexo anal, le puse un poco de crema en el ano, y
al consolador, luego lo introduje, ella grito, lo saque
despacio, y lo volví a meter, cada vez aumentando
un poco la velocidad, hasta que la estaba penetrando con
todo, ella apretaba y mordía las sabana, emitía
gemidos súper excitantes, yo estaba mil, al ver
ese hermosos trasero, siendo penetrado, y totalmente a
mi disposición, Elena callo en la cama, aún
gimiendo, estaba teniendo un gran orgasmo.
Se dio vuelta, me acosté
sobre ella. Y nos besamos por un largo rato
Aun nos quedaban un par de
semanas, las cuales aprovechamos al máximo, teníamos
sexo día y noche, fueron de los mejores días
de mi vida, los que compartí con mi maestra de
biología.
Ella aún da clases en el colegio,
pero no me da a mí, todavía tenemos encuentros,
ya quedamos que para estas vacaciones nos iremos de viaje
juntas.
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